EL TURF Y YO: Juan R. de la cruz.
1º edición 1979
YATASTO EL CRACK DE TODAS LAS ÉPOCAS
2º de 4 PARTES
...De modo que nadie más autorizado que usted, Don Juan, para que hable minuciosamente de ese súper crack que fue Yatasto...
JUAN R. DE LA CRUZ: - Corría el año 1950 y yo le cuidaba entre otros, al señor Augusto Sbarbaro, turfman uruguayo, que había tenido haras en Montevideo y que aquí tenia varios caballos. Con Sbarbaro, que sabe mucho de turf, somos grandes amigos y cuando viene a Buenos Aires, que lo hace seguido, siempre me visita y pasamos largo rato charlando.
En uno de sus viajes, recuerdo, me llama por teléfono al tattersall de Palermo donde me encontraba porque era un día de remate. Creo que fue el lunes 8 de octubre de 1950.
- ¿ha visto un potrillo que el gusta? (me preguntó) tengo ganas de comprar uno bueno.
- Efectivamente, contesté. Vi un potrillo que me gusta mucho y justamente se remata hoy. Es un hijo de Selim Hassan y Yucca por Congreve, añadí.
- Ah no, no me hable de esa yegua que fue mía y es una matunga que no ganó nunca. Busque, Juan, para otro día.
-Está bien. Se lo buscaré.
Le cuidaba también al señor Ceriani Cernadas, el dueño de La Quebrada, quien me había encargado un caballo, con miras a padrillo. Entonces me dije “bueno, si Sbarbaro no lo quiere, se lo voy a comprar para Cernadas. Pero al potrillo no me lo saca nadie.
En realidad, lo había revisado muy bien y estaba entusiasmado con ese zaino colorado que medía 1,66 mts.
Dentro de lo que puede ser un caballo perfecto, que todavía no lo he visto, pudiera ser que él lo fuera, salvo dos detalles. Era corto de cuello, no exagerado, y un poquito cargado de cabeza. Quizás para ser más estilizado tendría que haber tenido unos 4 cm. mas largo el pezcuezo.
Tenia 4 caídas de patas que prácticamente eran la perfección y una caja toráxico extraordinaria. Tal es así que debía correr con una cincha y sobrecincha un poquito mas larga que las comunes para que no le apretaran durante la carrera.
Una vasadura completamente normal, el hueso que correspondía exactamente a su estructura y las cuartillas o pichico, como se les llama, normales.
A lo que hay que agregar unas fosas nasales bien abiertas, detalle que tengo muy en cuenta cuando voy a elegir un potrillo.
En definitiva, un caballo casi perfecto.
Además, era tan inteligente que cuando lo iba a ensillar, aunque sea para trabajar se estiraba para que las cinchas no le apretaran demasiado.
Corriendo tenia la particularidad de no exhibir una brazada larga, sino mas bien, una menor que la común,
Lo cierto es que comenzó el remate y me senté en el lugar de siempre. Salió el potrillo con una base de 15.000 pesos y cuando estaba por los 60.000, siento que alguien me toca el hombro y se sienta al lado mío. Era Sbarbaro. Había llegado un poco de casualidad. Ese día, después de almorzar con unos amigos chilenos, y cuando regresaba al Plaza Hotel, donde se hospedaba, se desocupo un taxi. De manera que no lo pensó ni un segundo y ahí nomás se dirigió a Palermo.
- ¿Se vendió el caballo? Fue lo primero que me preguntó.
-No. Es ese que está en el ring
- ¡Que lindo es! Bueno, Juan, si le gusta cómprelo. Hasta 100.000 pesos vamos a seguirlo, sabe.
Hicimos varias ofertas y cuando llego a 90.000, lo subí a 100.000. Entonces escucho que el rematador, Arturo Bullrich, dirigiéndose a un amigo que estaba junto a él le comento: “si ayer ganaba Mirotón lo hubiese comprado”. El día antes se había corrido el Nacional que hizo suyo Egipto y segundo Mirotón
Fue un lunes y el sábado siguiente cuando estaba en el Luna Park asistiendo a una pelea tuve una hemorragia, úlcera perforada, y de ahí me trasladaron directamente al Sanatorio Otamendi, donde me operaron de inmediato y sufrí un post operatorio hasta mediados de noviembre. Días después comencé a concurrir al stud y vi trabajar en la cancha al potrillo que realmente impresionaba por su agilidad.
Con el patrón quedamos en debutarlo para abril o mayo, con codo. El 6 de enero de 1951 me fui a Montevideo a presenciar el Ramírez, oportunidad que aproveché para decirle a Sbarbaro, que haríamos debutar al potrillo en el premio iniciación, todos debutantes, porque andaba muy bien y creía que teníamos un caballo excepcional, al menos, eso era lo que pintaba.
- Uno es ducho en estas cosas, dio. No nos vamos a hacer muchas ilusiones. Pero si usted, Juan, lo dice, aunque salga bueno me conformo.
- Yo creo que mas que bueno, deslicé por la comisura.
Tenía un potrillo muy bueno, que también lo estaba preparando para debutarlo en el iniciación, pero lo puse al lado 2 veces y lo aventajaba de tal manera, que no quería insistir porque lo iba a acobardar. Se llamaba Balmoral, un hijo de Churrinche que resultó un buen caballo, bien ganador.
Ya no tenia a ninguno para arrimarle, los destrozaba.
Un día le pedí a mi amigo Guillermo Cervi, excelente cuidador, si disponía de un caballo para prestarme, porque quería hacer una partida de 700 metros.
- Mirá, dijo, tengo 2 caballos muy ligeros, que para trabajar un potrillo no te van a servir. (En ese tiempo Cervi, ganaba las estadísticas)
- Préstemelos, yo los pongo. Si puede acompañarlos bien, de lo contrario, que los deje ir; solo quiero acompañarlos. (Esos dos caballos estaban corriendo y eran ganadores de handicaps)
A Juan Carlos Contreras, el jockey, le dije: “trabájalo en 700 metros, de los 1700 a los 1000; ponelo en el medio, si no los podes acompañar no lo sacrifiques y dejalo nomás.
CUANDO SALIERON EL POTRILLO SE ASUSTO Y QUEDO ATRÁS PORQUE SE DISPARO AL COSTADO, MIENTRAS QUE LOS OTROS LE SACARON COMO 3 CUERPOS Y CUANDO HABIAN CORRIDO 300 METROS LOS ALCANZO Y LES GANO POR VARIOS CUERPOS ECHANDO 40´´ LOS 700 METROS. Una excepción, sin duda.
Guillermo, todo sorprendido, me dijo: “mira si este aguanto un poquito mas, no habrá caballo en el mundo que le gane”.
Estimulado por esta prueba lo seguí trabando normalmente haciéndole partidas suaves y un par de pasadas para correr 1000 metros, echando 58´´ 3/5.
así llego el día de su debut...
publicacion de la 3º parte: VIERNES 4 DE MAYO
.jpg)
.png)








